Probabilidad y consecuencia de una falla

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Probabilidad y consecuencia de una falla
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Al realizar inspecciones termográficas como parte del mantenimiento, debemos entender que mayormente no tenemos control de las variables que podrían afectar el funcionamiento de los equipos al momento de la inspección, como por ejemplo: condiciones ambientales, carga, tiempo de funcionamiento, etc. De igual manera no conocemos con exactitud factores como la emisividad, o la transmisividad (por ejemplo, cuando se realizan inspecciones a través de ventanas infrarrojas) o también exactamente de donde provienen los reflejos, etc. Por todo lo anterior, no podemos confiar en que la medición radiométrica que realizamos con las cámaras termográficas es exacta, y no podemos definir que tan crítica es una falla basándonos únicamente en el valor de temperatura radiométrica. En algunas ocasiones no conocemos la temperatura normal a la que debería funcionar un equipo (trabajando bajo ciertas condiciones), o la temperatura máxima para la cual cada elemento de un equipo fue diseñado. Podríamos pasar horas filosofando acerca de si un aumento de 5, 10, 20 o más grados de temperatura significarían que algo debe ser reparado inmediatamente, mañana, en unos días, semanas o meses. Por supuesto que la experiencia nos ayudará mucho a tener una mejor idea acerca del tipo de hallazgos de anomalías térmicas que realizamos durante las inspecciones infrarrojas, pero en este documento me gustaría centrarme en que tan crítica podría ser una falla dependiendo la probabilidad y la consecuencia si la misma sucede.

Al inspeccionar con termografía equipos en funcionamiento, podríamos descubrir anomalías térmicas de fallas que potencialmente podrían suceder o no. Sería maravilloso poder predecir el futuro e indicar cuando fallará un equipo, pero lo anterior podría ser una utopía. Por lo anterior, al tratar de asignar un nivel de que tan crítica es una anomalía térmica para programar su reparación, podríamos en lugar de basarnos únicamente en un valor de temperatura, realizarnos por ejemplo las siguientes preguntas:

¿Cuál es la probabilidad de que la falla suceda? Donde cada usuario de la termografía basado en su experiencia, necesidades, aplicación, etc., podría generar una matriz de preguntas para definir lo anterior, por ejemplo:

  • ¿Se puede confiar en la medición radiométrica obtenida con la cámara termográfica?
  • ¿Se conoce alguna alarma (radiométrica) de temperatura máxima confiable?
  • ¿Podría variar de manera significativa la carga, las condiciones ambientales u otras variables que afecten el funcionamiento del equipo?
  • ¿Cuál es el historial del equipo y su mantenimiento?
  • Etc.

¿Cuál es la consecuencia si la falla sucede?  De basarnos únicamente en un valor de temperatura o una tabla de temperaturas, podríamos cometer algunos errores. Por lo que es importante preguntarnos los diferentes escenarios de si la falla llegara a suceder, por ejemplo:

  • ¿Podría salir alguien lastimado de suceder la falla?
  • ¿Podría suceder una inaceptable consecuencia ambiental?
  • ¿El equipo es de alto voltaje?
  • ¿El equipo funciona dentro de un ambiente explosivo o confinado?
  • ¿Qué tan crítico es el equipo para la operación de la planta?
  • ¿Se cuenta con personal y partes para repararlo?
  • ¿Cuál sería el costo total de suceder la falla?
  • Etc.

Todas las preguntas anteriores sólo son ejemplos y no se encuentran en orden de importancia. Cada usuario de la termografía dependiendo de sus necesidades, experiencias y aplicaciones deberá considerar las preguntas importantes para su caso particular. En el caso de contratistas que no inspeccionan regularmente una planta, la información acerca de los equipos podría ser limitada.

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